Volví a Gentil Garçon después de mi primera compra, no porque necesitara algo urgente, sino porque quería ver si la calidad se mantenía o si había sido suerte. Esta vez pedí una chaqueta de cuero y un cinturón del mismo material, con la idea de armar un conjunto que durara más de una temporada.
Lo que más me llamó la atención fue la consistencia. La chaqueta llegó con el mismo olor a cuero curtido que recordaba de la camisa que compré meses atrás, y las costuras estaban parejas en todo el contorno. El cinturón, que suele ser el accesorio que más se descuida, tenía el grosor justo y la hebilla bien fijada, sin juegos ni rebabas.
El ajuste fue otro punto a favor. Ya sabía mi talla por la guía que publican, así que no tuve que hacer cambios. La chaqueta queda ceñida en los hombros sin apretar, y el largo de las mangas es correcto para mi altura. Es el tipo de prenda que se ve mejor con el uso, algo que no se puede decir de todas las marcas que he probado.
Si tuviera que señalar algo, sería el tiempo de entrega: tardó un par de días más de lo estimado. Pero la comunicación fue clara durante todo el proceso, y el paquete llegó bien protegido, con la prenda doblada en papel de seda. Para mí, eso compensa la espera.
Después de dos meses de uso diario, la chaqueta mantiene la forma y el cinturón no ha perdido color. Es una compra que recomendaría a cualquiera que busque piezas de cuero que envejezcan bien, sin caer en el marketing de moda rápida. Otras reseñas de clientes confirman lo mismo, y si tenés dudas sobre tallas o materiales, el equipo responde rápido.